La naturaleza no perdona, la Justicia no actúa

Llega el verano (algo anticipado en este 2014) y comienzan a transformar a la provincia en una caldera con más de 40 grados de temperatura, corte de luz, falta de agua, inundaciones y anegamientos. Sucede que la naturaleza deja en evidencia el desmanejo del  Estado, no sólo como garante del cumplimiento de los servicios con las inversiones pertinentes, sino también y mucho más grave por la falta de una política que proteja el medio ambiente.

La deforestación es sin lugar a duda uno de los puntos más dolorosos de la inacción. Tucumán perdió en los últimos 20 años gran parte de su bosque nativo. Principalmente por el avance la frontera agricola y de las construcciones de complejos de viviendas. Las estadísticas son elocuentes sobre la falta de una planificación y protección de las yungas.

Un caso emblemático de la falta de coherencia y defensa de los intereses de todos los tucumanos data de hace cuatro años, cuando una funcionaria fue trasladada de forma compulsiva de su cargo en la división Aéreas Protegidas de la Dirección de Recursos Naturales de Tucumán, por decreto del gobernador José Alperovich (638/9 MDP) y a pocas horas de ello tomó la trágica decisión de quitarse la vida. Antes de suicidarse la bióloga de la Universidad Nacional de Tucumán Claudia Pérez Miranda, denunció por escrito una “mafia en el Ministerio de la Producción que depreda montes, bosques y selvas de la provincia”, la Justicia no hizo nada con la denuncia, y sigue los mismos pasos en la investigación sobre su muerte.

La destacada profesional, autora del libro “Tucumán y los recursos naturales” era una férrea defensora del bosque nativo de la provincia y padeció, según sus denuncias, “el hostigamiento y la violencia labora por parte de sus superiores”, el entonces director de Recursos Naturales Daniel Manso  y el subsecretario de Asuntos Agrarios y Alimentos del Ministerio de la Producción Alvaro Simón Padrós . En la carta encontrada por personal policial junto a su cadáver expresaba “Manso y Padrós no se molesten en notificarme. Espero estén felices, ganaron”.

De esta historia a la fecha nada se avanzó en la depredación que padece la provincia, a pesar de las denuncias públicas  y las coberturas mediáticas. Mientras tanto, la naturaleza sigue demostrando que no perdona cuando se la agrede compulsivamente.

Habrá que esperar que algún día la Justicia encuentre explicaciones y exija a los funcionarios respondan a que intereses priorizan en lugar de la de todos los tucumanos que padecemos la orfandad ante las empresas de servicios, el  Estado y sus funcionarios.

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