Hasta el 23 de agosto todos bailan la danza de la incertidumbre

El 23 de agosto los tucumanos después de 12 años no veremos la sonrisa de José Jorge Alperovich en las boletas para sufragar. No estará con y sin bigote, ni tampoco estarán el escudo peronista, ni la foto en trazos de Evita y Perón. El Frente para la Victoria llevará como candidato a gobernador al “hombre que inventó” el gobernador saliente (como dice o decía el periodista Federico Van Mameren parafraseando al escritor tucumano Fassolo). José Manzur este médico de 46 años será el encargado de seducir a los votantes para poder ser el sucesor del contador que más años gobernó Tucumán. Tarea compleja para un técnico devenido en político sin territorios ni seguidores. Tarea difícil para alguien que fue elegido por Alperovich y que no cuenta con “Tropa” propia.
Manzur deberá igualar o mejorar la perfomance de su creador para poder acceder al sillón de Lucas Córdoba. Alperovich logró 448.231 votos en toda la provincia el pasado 9 de agosto. Según la matemática el 23 están habilitados para votar 1.119.264 tucumanos. Basándose en las estadísticas de 2011 para cargos provinciales el porcentaje de votantes oscilará entre el 80% y el 85%. Lo que representa cerca de 900.000 electores, que en una hipotética polarización dejará un final muy cerrado con pelea voto a voto.
José Cano y Domingo Amaya dependen en gran parte de que se polarice al extremo, los posibles votos a Ricardo Bussi (candidato a Gobernador y a concejal por Fuerza Republicana) si superan un 5% podrían ser los que le den el triunfo al Frente para la Victoria. Por ello, nuevamente los herederos de Bussi, cotizan en alza para los habitantes del poder alperovichista.
Entre la Capital (Sección Electoral I) y Yerba Buena (Sección Electoral III – Oeste) suman cerca de 485.000 empadronados. Un triunfo del Acuerdo por el Bicentenario en estos lugares por un 15% como vaticinan los encuestadores y siguiendo la teoría de un 83% de votantes, rondaría en una ventaja cercana a los 60.000 votos para la fórmula Cano-Amaya. El resto de la provincia, Sección Electoral II Este, y el resto de la Sección Electoral III Oeste, restado Yerba Buena, sumarían aproximadamente 500.000 votos efectivos. En el Este los estudios cuantitativos hablan de una diferencia del 15% a favor de Manzur-Jaldo, aproximadamente 30.000 votos y el Oeste un 10% promedio. Con porcentajes más elevados en las comunas rurales y menores en ciudades con mayor densidad poblacional como Concepción, Aguilares, Tafí Viejo y Las Talitas; lo que daría una diferencia a favor de Manzur-Jaldo cercana a los 30.000 votos.
Si uno suma y resta vuelve a quedar con las mismas incógnitas que hoy desvelan a los encuestadores. Un empate técnico que no es posible de dilucidar mediante estudios cuantitativos.
Por ello, la angustia en estos últimos días de campaña agobia por igual a oficialistas y opositores. Porque la estrategia radica en fidelizar cada voto ante la posibilidad de cortes de boletas para el oficialismo y el poco aporte que recibe la oposición de sus candidatos territoriales.

Con diferentes realidades, los tucumanos parecen entrampados en la incertidumbre de saber quién gobernará los próximos cuatros años y será el elegido para festejar el Bicentenario de la Patria con la banda de gobernador en el pecho.

Alperovich dejará su despacho después de 12 años de manejar los destinos de la provincia con un pasaje en el bolsillo para retornar al Senado de la Nación que ya lo cobijó en el aciago 2001. Manzur-Jaldo por un lado, y Cano–Amaya por el otro, siguen esperando la voluntad soberana del pueblo para conocer sus destinos.

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